Propósitos para 2022: Adquirir el hábito del ahorro y realizar una correcta planificación financiera.

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La pandemia y la crisis económica han demostrado de forma inequívoca que acontecimientos imprevistos pueden causar estragos en la economía de todo el mundo, creando un efecto dominó que repercute en cada uno de nosotros.

Una de las lecciones de estas crisis es la constatación de que todos debemos prepararnos para cualquier eventualidad de este tipo en el futuro. Hay que empezar por asegurarse de estar, como mínimo, protegido financieramente contra un acontecimiento similar.

La vida financiera de una persona atraviesa diferentes etapas.

Supongamos una vida media de 75 a 80 años; las necesidades durante los primeros 20 o 25 años son atendidas habitualmente por los progenitores. La vida laboral suele ser de unos 35 años, durante los cuales se soportan la mayoría de los gastos (vivienda, hijos, etc). Además, en esta etapa profesional se suma la necesidad de ahorrar lo suficiente para asegurarnos el nivel de vida que deseamos durante los 15 o 20 años de jubilación, donde los gastos no se reducen drásticamente como muchos creen.

Quizás históricamente no se entendía bien la importancia de la planificación financiera y pensábamos que si éramos capaces de ahorrar dinero, tendríamos seguridad financiera.

Afortunadamente, esta tendencia está cambiando; cada vez más estudios demuestran que la preocupación por la planificación de las finanzas personales es cada vez mayor.

La propia OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) considera que la educación financiera es una habilidad esencial para la vida.

Las subidas drásticas de los últimos meses del IPC, el gas y la electricidad han provocado que, según la encuesta del centro de formación internacional de finanzas Alfio Bardolla Training Group, el 95% de los españoles se sienta abrumado por el alto coste que tiene hoy la vida. Es por ello que 2 de cada 3 españoles se han planteado invertir en menor o mayor medida sus ahorros en 2022.

Sin duda, adquirir el hábito del ahorro puede llegar a ser una tarea complicada.

Una de las principales dificultades es la falta de definición de unos objetivos concretos. Por lo que, el primer paso debe ser reflexionar sobre para qué queremos adquirir el hábito del ahorro.

Asimismo, ahorrar supone renunciar a algo hoy para poder tenerlo en el futuro, lo que al ser humano le resulta dificultoso. Según expone la teoría del descuento hiperbólico, la recompensa inmediata tiene mayor valor que la recompensa futura, son atajos de nuestro cerebro que pueden llevarnos a primar el impulso y la gratificación por encima de la toma de una decisión racional, adoptando decisiones hoy que nuestro yo futuro no tomaría.

Algo que mitiga estas dificultades es el tiempo, cuanto antes empecemos a ahorrar, el esfuerzo que esto supone disminuye, ya que tenemos más tiempo para llegar al objetivo que nos hemos planteado y la cantidad de ahorro que debemos separar cada mes será menor.

Pero, conseguir definir para qué queremos ahorrar, darnos cuenta de la importancia del hábito y ponerlo en marcha, no es suficiente. Es muy importan te preguntarse dónde depositar los ahorros.

La inflación y los impuestos erosionan el ahorro que tanto nos cuesta apartar mes a mes. Pero nada que no se pueda solucionar poniendo el dinero a trabajar.
La inflación reduce el poder adquisitivo del dinero a largo plazo y, por tanto, nuestros ahorros deben crecer a un ritmo más rápido que la inflación si se quieren alcanzar los objetivos financieros. Algunos gastos, como la educación, la sanidad, etc., aumentan a un ritmo mucho más rápido que la tasa de variación del IPC. La inflación cerró 2021 en el 6,5%, según el dato definitivo publicado por el Instituto Nacional de Estadística.

Este dato de cierre de año sitúa la inflación media de 2021 en el 3,1%, su nivel más elevado desde 2011. Hace 20 años, los depósitos bancarios eran una opción atractiva para ahorrar combatiendo la inflación. Actualmente, esto ya no es posible y se hace necesario realizar una planificación buscando alternativas de inversión y diversificación.

Con todo ello, la importancia de disponer de un servicio de asesoramiento financiero es cada vez más visible, profesionalizando las inversiones y cada vez más ayudando a educar financieramente al cliente, acompañándolo en la vital tarea de planificar su futuro y adquirir el hábito del ahorro.

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