Gestionar los cambios en el nuevo mundo BANI

dise__o_sin_t__tulo__26_

Gestionar los cambios supone adaptarse con inmediatez a un entorno que cada día cambia más y más y a un ritmo inusitado. Es tan acelerado que el concepto VUCA ha muerto ya (recordemos sus siglas de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), para subirnos en marcha al tren BANI (“Frágil”, “Ansioso”, “No lineal” y sobre todo “Incomprensible”). No hay más que asomarse un poco a esta “nueva normalidad” que como sociedad y a título individual nos está tocando vivir: pandemias y guerras “mundiales”, escasez de “commodities”, problemas de logística y distribución de mercancías a nivel internacional, riesgo de cambio climático…etc. Y esto no es de hoy sino que, a cada instante, uno tiene la sensación de no acabar de digerir hechos excepcionales, cuando de inmediato y sin tiempo a la reacción te sorprende algo nuevo. 

El propio Raúl Rhon (Founder and Managing Director E-nnovative Solutions) en un artículo publicado de mayo 2021 afirmaba que: “En un medio estable, se tiene un promedio de vida largo; lo que funcionó ayer, funcionará mañana. Pero esto no es la realidad actual. Los vientos de cambio están azotando, proceden de todas partes, y con características de huracanes; al llegar atacan con fuerza indomable y velocidades ultrasónicas y de no estar preparados, los daños pueden ser incalculables e irrecuperables”.

Y hablamos de gestionar los cambios cuando en realidad, desde mi humilde opinión y si me permitís, estamos viviendo una auténtica transformación. Y lo es porque este concepto transformacional transmite fielmente la idea de un cambio completo de algo, que deja de ser lo que era para convertirse en algo distinto e impensable antes.

Hace ya “algunos” años muchos tildaban al genio Albert Einstein de loco, a lo que él replicaba: “Locura es hacer siempre lo mismo y esperar que el resultado sea distinto«. ¿Y estos cambios?, ¿son positivos o negativos? La respuesta está sencillamente en nosotros.

gestionar los cambios

Debemos procurar adelantarnos a los cambios y ser capaces de traducirlos siempre como positivos (ver el vaso “medio lleno”), ya que de por sí el cambio tarde o temprano nos afectará a todos, y como dijo Daryl R. Conner: “You pay now or you pay after but you will always pay for change”.

Ese cambio es cada vez más veloz, más profundo y de mayor complejidad, y en él intervienen cada vez más factores. Ya no basta con hacer uso del sentido común, ahora hay que gestionarlo. Por ello, la gestión del cambio ya no es una materia optativa, sino imperativo de negocio con independencia del sector de actividad al que éste se dirija. Gestionar el cambio es resolver situaciones inciertas considerando todas las dimensiones de la realidad a la que te enfrentas. Se hace imprescindible ver el cambio como una necesidad y con sentido de urgencia. No en vano en el libro “In Search of Excellence”, el gran éxito editorial de los años 80, Tom Peters y Robert Waterman ya describían cómo hasta las empresas consideradas “excelentes” pueden ir a la baja: “Más de la mitad de las empresas que hace 30 años eran excelentes han sido absorbidas o han desaparecido” (1983). Efectivamente todas las empresas tarde o temprano se enfrentan a una crisis, crisis que tendrán que gestionar. Gestionar los cambios no consiste en implantar nuevos modelos de gestión por efecto de las modas, sino que persigue aprovechar los cambios del entorno empresarial para el bien de la organización. Para ello, las compañías no solo deben ser flexibles operativamente, sino que quienes las manejan deben desarrollar una aguda percepción para anticiparse a los cambios.

Además la gestión del cambio debe de ser integral, sabiendo quiénes y qué somos ahora (“As is”), pero sobre todo qué queremos ser (“As to be”). Y para andar ese camino debemos ser capaces de gestionar coordinadamente cada una de las palancas o elementos que posibilitan ese cambio, a saber: estrategia, procesos, personas, arquitecturas tecnológicas y organizativas y comportamientos.

Cambio es reto, es desafío. Cambio es oportunidad frente a la visión menos optimista del cambio como amenaza. Cambio es evolución, y evolucionar es superarse a sí mismo, con independencia de la tipología del cambio. Es por ello que la gestión del cambio también tiene mucho que ver con la actitud con la que afrontas ese nuevo orden sobrevenido, ofreciendo una respuesta o reacción ante tal cambio. En el fondo supone realizar un ejercicio de toma de decisión personal. Yo al menos lo tengo claro, ante cualquier cambio “escojo estar bien”, esa es mi decisión. Y procedo así porque la experiencia me ha enseñado que, a la larga, resulta la mejor opción para mí y para todas las personas que se encuentran a mi alrededor: Gano yo, gana mi entorno, ganamos todos. Además siempre he defendido la tesis de que lo positivo llama a lo positivo.

En resumen, adoptar una actitud positiva o no frente a gestionar los cambios en las organizaciones y por ende en las personas, supone dar respuesta en uno u otro sentido a la siguiente pregunta: ¿Qué deseamos ser en ese tren del nuevo entorno económico y empresarial, cabecera o furgón de cola? Y una pregunta “poderosa” para respondernos a nosotros mismos, ¿qué queremos ser, protagonistas o víctimas de esta “nueva realidad”?

Contacta con nosotros

Déjanos tus datos de contacto y nuestros gestores se pondrán en contacto para asesorarte.